Día 6, Hiroshima

15 de marzo

Para viajar a Hiroshima volvimos a utilizar el JR. Si bien no fue necesario reservar pasajes, nos costó dar con nuestro asiento en el tren. La amable señorita del mostrador de JR nos indicó, en su katanizado inglés, que debíamos ir al “seireinzu car” o algo así…ante mi  cara de no entender nada, escribió “sirenze” en el ticket, lo que a mi no me decía nada. Por suerte había personal en el tren que nos señaló nuestro coche al ver los billetes. Lo gracioso es que después de unos 30 minutos de viaje, descubrimos una advertencia en el asiento que dicía “SILENCE CAR”…..así que nos fuimos en el coche en que no se podía utilizar móviles.

Partimos puntualmente a las 8:00 desde Shin-Osaka, y llegamos a Hiroshima antes de las 10:00, luego de unas 3-4 paradas. Antes de caer en los brazos de Morfeo (con tanto silencio a nuestro alrededor no había otra opción…), alcanzamos a divisar el puerto de Kobe.

 

Ya en Hiroshima, preguntamos en la estación central como llegar al Parque de la paz. Solo hay que tomar el tranvía eléctrico. En menos de 15 minutos, y bajo una fuerte lluvia llegamos al Genbuku dome (“Cúpula A  de la Bomba”), único edificio que quedó en pie en toda la ciudad luego de la caída de la bomba”. En ese lugar Noemí estableció contacto con una voluntaria por la paz: Mientras Noe solo deseaba saber donde podíamos comprar un paraguas, lavoluntaria nos hizo un tour gratuito….bajo la lluvia. Nuestra primera parada, a menos de 200 metros de la cúpula,  fue el Hypocenter; la segunda parada fue el Parque Memorial de la Paz, donde -por fin!!- pudimos comprar uno de los tradicionales paraguas transparentes (ver foto).

El memorial está constituído por varios monumentos que reflejan el compromiso de Hiroshima por la paz y la abolición de armas nucleares. Hay una llama que no se apagará hasta que dejen de existir armas nucleares; también está el museo conmemorativo de la paz que recuerda los ataques que sufrió Japón en 1945.

Pero lo más impactante fue el “Monumento conmemorativo por la paz de los niños”. La historia dice que Sadako Sasaki, una niña de 12 años  (que solo tenía 2 cuando tuvo lugar la explosión)  sobrevivió a la bomba, pese a estar muy cerca del Hypocenter. No osbtante, las secuelas de la radiación le produjeron una fuerte leucemia que se manifestó más tarde. Siguiendo el consejo de una amiga del colegio comenzó a hacer grullas de papel para alcanzar las 1000, que según dice una leyenda popular japonesa concedería un deseo a la persona que lo lograse. Antes de fallecer, Sadako llegó casi a las 700 grullas. Sus compañeros de clase comenzaron una campaño, ya no solo para alcanzar las 100 grullas; también para hacer un monumento. Actualmente, escuelas de todo el mundo envían grullas, las que rodean al Monumento, en cuya placa se lee “Este es nuestro llanto. Esta es nuestra plegaria, paz en el mundo”.

Para finalizar el día fuimos a la Isla de Miyayima, lugar donde los ciervos corren libremente por sus calles, mientras la gente se dirige al santuario de Itsukushima a ver su espectacular tori.

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Una respuesta to “Día 6, Hiroshima”

  1. Japonizados Says:

    Y te has dejado de contar que ninguno de los dos entendió ni torta! la voluntaria por la paz hablaba un inglés un poco extraño, rapidísimo y sólo dejó de hablar después de decirnos adiós,jajja. Bueno eso y la foto… la foto que no pude hacer porque yo quería ir hacia la derecha y ella nos llevaba en dirección contraria. Tengo clarísima la imagen mental de esa imagen, se quedó allí…

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