Día de templos y telas: Barrios de Yanaka y Nippori

Viernes 19 de Marzo.

En el desayuno conocemos a un matrimonio que viene desde Barcelona a visitar a su hijo que estudia en Tokyo: ella es de Zaragoza y quedamos para vernos en Samper de Calanda en Semana Santa.

Como cada día, cogemos tanto el metro como la JR Yamanote line, y nos bajamos en la estación de Nippori, ya que el objetivo de hoy es conocer tanto el “Barrio de las telas” -Carmen es una gran aficionada al Patchwork- como la zona de los Templos. Una vez fuera de la estación, y nada más caminar unos metros hacia la izquierda  (hacia el cementerio; vale decir, en dirección opuesta a las fábricas de tela) llegamos al Barrio de Yanaka, donde nos encontramos con una situación totalmente distinta a la que habíamos visto hasta entonces en Tokyo. Calles estrechas, muchas flores, jardines delante de las casas, y más gente montada en bicicleta que en coches (que pasan sin hacer ruido).

En este barrio hay más de 200 templos, lo que lo convierte en el vecindario con más templos de la capital. En uno de los que hemos entrado nos ha atendido un monje budista que estaba trabajando. Nos explica que cada templo tiene su cementerio; sus tumbas están llenas de flores. Se nota que la gente las cuida  regularmente. Preguntamos lo que vale un mausoleo pequeño: 7 millones de pesetas. Y seguro que el terreno va aparte.

Los cementerios están rodeados por viviendas, tiendas, supermercados…Conviven con mucha naturalidad los vivos y los muertos. Paseando llegamos a la calle comercial del barrio y es una pasada, hay de todo. Puedes comer, comprar ropa y algún recuerdo.

Nos paramos a comer en la panadería/pizzería Atom (según reza su publicidad, su horno está hecho con piedras volcániza del Monte Fuji). La recomiendo. Si pasan por allí, la reconocerán fácilmente:

 

Hacen pizzas que puedes comer recién salidas del horno de diferentes ingredientes ¡y a cuál más buena!

No parece un barrio demasiado turístico; de hecho las tiendas están pensadas para la gente de la zona. Seguimos caminando y encontramos una tienda de comida para llevar. Hacen unas bandejas con diferentes departamentos y en cada uno de ellos ponen un poquito de arroz, salmón, etc. Recién hecho y calentito. Cuesta 280 yens cada una (no se incluye el cubierto).

Al lado de la pizzería compramos como una especie de magdalenas de forma alargada. Hay de diferentes sabores y están muy buenos.

(poner díptico pag 98)

Hay tiendas en las que sólo se venden artículos relacionados con los gatos. Debe ser el símbolo de este barrio, el gato. Continuamos caminando y a la hora de comer compramos un poco de pollo y pizza y nos vamos a comer a un parque que hay en el barrio dedicado a un famoso pintor japonés.

Comemos muy tranquilos, junto  a otros japos que hacen lo mismo. En el parque también hay unas mamás con sus niñas y una abuelita con dos niñas gemelas. Cuando se han acercado, Rut ha puesto a las niñas en los columpios y las columpiaba y Noemi las hacía reír, sobretodo a una de ellas. Y a la hora de irse ésta no quería y se ha puesto a llorar porque no quería irse con la abuela, quería seguir jugando con la Noemi.

Después seguimos con nuestro paseo y vamos a la parte  más comercial y ruidosa de esta zona: la Nipoori Fabric Town. Todo son tiendas de telas, hilos, etc. Y llegamos a la famosa tienda de TOMATO, el principal objetivo de la tarde. La dirección de sus tres tiendas (todas en la misma calle) es:

6-44-6 Higashi Nippori, Arakawaku City (tel 03 3805 2366). Para mayor detalle visiten www.nippori-tomato.com

Luego de un par de horas dentro del edificio de seis plantas (d0nde encuentras estampados de todo tipo, desde muy tradicionales hasta aquellos que incluyen personajes populares, como la Kitty, Doraemon y toda la gama de Disney) , ya hemos comprado un montón de telas para hacer patchwork, a muy buen precio: las de 1 x 50 m. a 100 yens, otras a 240 yens el metro y otras a 1280 yens el metro. Cansados volvemos al hotel y nos vamos a cenar al restaurante que hay al lado que está muy bueno y se come por poco dinero. Dos tazones enormes de sopa con carne, fideos y 3 raciones de Gyozas (que buenas que son!!) nos cuestan 2200 yens.

Ahora estamos en la habitación, yo con el diario, Rut mirando las cosas que se ha comprado y Rafa con su Internet y su televisión (aun cuando no entiende nada, la tv japonesa tiene un efecto fascinador sobre él).

He mandado un mensaje a mi hermana Margarita para que felicite a mi padre (hoy es el día del padre). Son las 21.30 h y nos vamos a dormir que mañana hay que madrugar para visitar el Tsukiji fish market, la lonja más grande del mundo.

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