Museo Ghibli (Mitaka)

Jueves 18 de Marzo

A las 8 de la mañana ya estamos desayunando porque a las 10 tenemos que estar en la puerta del Museo Ghibli. Primero cogemos el metro hacia Shinjuku, donde nos cambiamos a la JR Chuo Line. En esta línea continuamos camino hasta la estación de Mitaka, donde nos bajamos. Hay que salir por el Acceso Sur, y luego de seguir los numerosos carteles, nos encontramos con una peculiar parada (con un persona que organiza a la gente en la fila), donde subimos al autobús especial que viaje exclusivamente al Museo (es imposible no reconocerlo con su amarillo intenso y los múltiples dibujos que lo decoran). El recorrido es de unos 1200 metros y se nos pasa volando por la expectativa que tenemos.

El museo está situado en medio del gran Parque Inokashira-Onshi de Mitaka, un parque cubierto de árboles centenarios.

Las entradas (1000 yenes si eres mayor de 18 años) las compramos un par de meses antes del viaje, ya que es la única manera de poder visitarlo. Para entrar debemos ponernos al final de una larga fila de escolares. Algo que podría molestar (ser el último de la fila) nos da una inmensa alegría, por que hemos quedado ubicados frente a las taquillas…¿A que no adivinan quien está detrás de la ventanilla???? (si no adivinan, vean las fotos)

¡Todo el museo es una pasada! Una visita interesante para todos los amantes de:

(poner dibujito, la entrada y la tarjeta de la tienda).

Ya dentro del museo nos entregan la particular entrada (un fotograma de una peli Ghibli) y luego vemos, con detalle, como hacen las películas y como desarrollan el proceso de animación cuadro por cuadro. Sin duda lo que más nos impacta es el Zoótropo/Estroboscopio de Totoro. Si desean verlo, hagan click aquí.

La misma entrada nos da derecho a ver en una preciosa sala el último corto Ghibli: Chu-zumo, que va sobre ratones que practican sumo, mientras los dueños de la casa duermen. No les adelantamos más, salvo que los 13 minutos parecen 13 segundos….te partes de la risa!!. Luego nos pasamos a ver una exposición sobre Ponyo, para finalmente visitar el Nekobasu (¿Acaso pensaban que el otro gran protagonista de Tonari no Totoro se iba quedar sin su lugar en el museo) y la tienda (demasiado pequeña para todo lo que queríamos comprar!)

En el mismo museo hay restaurante pero nosotros preferimos ir a buscar cualquier otro y caminando encontramos uno que es muy acogedor. Además todo está buenísimo. Las tacitas de té son preciosas y el postre….mmmmmh, delicioso!

Aconsejo este sitio aunque es un poco caro, nos cuesta a los cinco 7.450 yens, pero un día es un día.

(poner tarjeta pag. 86)

Salimos y volvemos al Parque Inokashira, que es precioso. Flores de todos los colores y formas. Lo realmente bonito está en el centro del jardín, los almendros en flor de color rosa, blanco y rojo y en las ramas pájaros de diferentes espécies.

Hace un poco de frío pero de momento tenemos suerte, no nos ha llovido ningún día. Con pena, nos despedimos del museo.

De aquí nos vamos a visitar a la única pastelería oficial autorizada de Ghibli, que queda bastante lejos del museo (Para llegar, coged la Keio Line y bajaros en la estación Takaido. Una vez abajo, pregunten por el supermercado Olympic, que queda a 7 minutos caminando desde la estación. La pastelería está casi justo al lado de esta megatienda). Hacen varios tipos de galletas pero nosotros deseamos las que tienen forma de Totoro y están rellenas de chocolate, crema o fresa. Luego de comerlos, concluimos que los de fresa están bien, lo de crema son algo sosos y los de chocolate no gustaron a nadie. Hay muy poca variedad de galletas, pero es una cucada de tienda, llena de cosillas que recuerdan a las pelis Ghibli y la señora es muy amable. En una de las fotos está su teléfono y Horario.

Le pedimos 6 Totoros que tiene que preparar, ya que cuando vamos los está horneando todavía, así que mientras vamos a visitar un templo – cementerio que hay justo enfrente.

El cementerio está rodeado de casas y de grandes árboles. Detrás de cada panteón hay una tablas largas que parecen ofrendas y otros tienen ramilletes de flores que venden en el mismo templo.

Volvemos a la pastelería y ya nos tienen preparadas las magdalenas de Totoro. ¡Qué cosa tan mona! Los Totoros llevan en la cabeza una flor, una hoja (como en la peli) o un sombrerito dependiendo del sabor que sea.  Nos despedimos de la señora y nos vamos hacia el hotel.


Antes de llegar compramos una tacitas monísimas en la estación de Shibuya. Con lo pequeña que es la habitación del hotel, entre maletas, bolsas, zapatos,… parecemos sardinas en lata.

Andrés y Noemi salen a cenar y nosotros nos vamos a dormir. Bueno, Rafa hace rato que duerme.

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