Archive for the ‘Nara’ Category

Día 4, paseo por Nara

abril 26, 2010

13 de marzo

Hemos dormido muy bien.

La habitación no tiene baño pero por un día no importa.

Rafa se ha levantado a las 7, ha salido a la calle y se ha encontrado con un chico que decía que era músico, violinista. En un papel le ha escrito una canción y en otro su mail. Después ha estado en un Templo que hay al lado del Ryokan y se ha encontrado con un monje que le ha invitado a su ceremonia. Rafa ha querido darle dinero para el templo pero el monje no lo ha aceptado.

Una vez estamos todos nos vamos a desayunar unos sadwiches con café con leche o té al bar “South Wind”, en la galería comercial (donde también se encuentra la tienda de lanas del post anterior) que es la continuación de “nuestra” calle (donde está el Ryokan). Todo está bueno. 

Paseamos por los callejones, la parte trasera de algunas casas, donde tienen las lavadoras, pequeños jardines con bonsáis, figuritas y piedras pintadas.

Encontramos también algún templo. En cada barrio, en cada esquina, en cualquier sitio te encuentras un templo.

En todos los sitios que hemos estado hasta ahora se nota que hay mucha confianza: el hotel ha estado abierto toda la noche sin vigilancia, las bicicletas en la puerta sin atar, hay plantas, figuritas y cubos de agua (creo que para recoger el agua de lluvia). Puedes andar tanto de día como de noche sin ningún temor, los niños, muy pequeños, van solos en el autobús a la escuela, no hay aglomeraciones, no hay ruido, está prohibido usar el móvil en el tren (solo puedes enviar sms), la gente es muy amable, en cuanto ven que necesitas algo no dudan en ayudarte, hasta incluso, si es necesario te acompañan al lugar que estás buscando. En fin que Japón me encanta!!!!

Acabamos nuestra visita en una tienda y compramos libros de patchwork y algunas telas.

Volvemos al Ryokan, Rafa se conecta a internet y Andrés llama a Kyoto para saber si ya tienen los guantes y la bufanda que perdió.

Cogemos las maletas y nos vamos a la estación de Nara para ir con el J.R. hasta el Monte Koya, nuestro siguiente destino.

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Tienda de lanas y regreso al Ryokan

abril 26, 2010

Rafa y Andrés se van a descansar un rato y nosotras nos quedamos de compras en una tienda de lanas. Las telas son bastante caras así que sólo compro unas lanas (378 yens c/u) y Noemí se ha comprado un cuento hecho de tela precioso. Cuando llegue a casa haré uno igual.

Volvemos al ryokan. En las habitaciones hay dos salas; en la primera, nada más entrar hay un armario, un espejo, cojines y una mesa bajita con un servicio de té. En la otra sala hay tres futones, aire acondicionado y una estufa. Por último hay un balcón con dos sillas y una mesita por donde se ve el patio interior del ryokan que es una maravilla.

Después de descansar un poco salimos a ver la fiesta del equinoccio (“fiesta del fuego”), la cual solo se realiza esta tarde. Vamos todos menos Rut.

Cogemos el bus hasta la parada más cercana del templo que visitamos y seguimos a pie acompañados de un montón de gente. Por el camino había muchos policías que orientaban a las personas para que se colocaran en diferentes terrazas.

Y en lo alto de la montaña, puntualmente a las 19:30, se encienden unas hogueras que indican el inicio de la primavera.

Volvemos al Ryokan para ver como está Rut pero está medio dormida y no quiere salir a cenar.

Nosotros salimos otra vez y todos los restaurantes están cerrados, finalmente encontramos una casa de té donde nos atienden muy bien.

Rafa y yo, ya cansados, volvemos al Ryokan después de cenar y Andres y Noemí se  quedan un rato más.

El chico del bar le regala a Noemí una guía.

El día ha sido estupendo, nada de frío y lo que hemos visto nos ha gustado.

Todai-ji Temple

abril 26, 2010

Recorremos todo el parque y nos dirigimos hacia el  Todai-ji Temple, al cual se puede acceder desde el parque tras una larga caminata. Para llegar hemos atravesado una entretenida zona comercial, llena de puestos ambulantes, que ofrecían platos muy variados. Entre nosotros y estos puestos paseaban los ciervos, con total desparpajo y despreocupación.

Este  templo es la construcción de madera más grande del mundo y en su interior se encuentro un inmenso buda marrón. ambos son impresionantes!!

En los árboles exteriores la gente ata sus deseos (escritos en delgadas hojas de papel) a las ramitas. Antes de entrar al templo, encienden una ramita de incienso y se llevan el humo hacia su cuerpo como ritual de purificación.

El buda se encuentra en el centro del templo y las personas pueden ir dando la vuelta alrededor de él. Justo en la parte derecha hay un tronco largo con un agujero en la parte inferior. Se dice que la medida es la misma que el agujero de la nariz del buda y que pasar por dentro da buena suerte, así que pasamos todos.

Rafa se compra un diario japonés precioso para poner sellos y el resto compramos algunas cosas de recuerdo. Aquí también nos ponen el sello del templo que nos cuesta 300 yens. Al acabar la visita cojemos el bus de vuelta y comemos por el centro comercial cerca del Seikanso. Comemos bien y nos cuesta 3.500 yens a los 5.

El parque de Nara

abril 26, 2010

Lo primero que hay que señalar es que el parque es enorme, y está lleno de ciervos con las astas cortadas para que no hagan daño a las personas. Como caminan libremente entre nosotros, les damos unas galletas que venden en el mismo sitio (cada paquetito sale 100 yenes). Son graciosos cuando intentan coger las galletas del bolsillo, ya que meten sus cabezas y lenguas y cogen lo que pueden (a Rafa le comieron medio mapa…); además si le das la espalda, suelen embestirte suavemente para reclamar tu atención (y comida, claro está). Fue una gran experiencia compartir esta mañana con los ciervos!

Otro gran atractivo del parque son los “monumentos históricos de la antigua Nara”, un conjunto de templos y edificios antiguos declarados patrimonios de la humanidad. Nos hacemos poner el sello que nos cuesta 300 yens, ya que además del sello, nos escriben un mensaje en japonés.

En el Ryokan Seikanso, Nara.

abril 26, 2010

Nara es bastante más pequeño que Kyoto. Al otro lado de la calle, saliendo de la estación de Nara, compramos los billetes de bus para ir al siguiente ryokan: el Seykanso. Es una casa noble antigua, al lado de un gran templo que posiblemente fue de la familia. Está construido de madera y por todas partes hay antigüedades, y en el centro hay un amplio jardín. También posee un pequeño baño japonés, así que quien lo desee podrá darse un baño como se lo daban las hermanas en ” Tonari no totoro”, como se lo suele dar Shin chan o como se lo daban los personajes de Ranma 1/2 (¡alguna referencia tendrán que conocer, no?).

Si desean contactarlo, aquí teneis el correo, ya que no tienen web: seikanso@chive.ocn.ne.jp.

Sale 4200 yenes por persona (unos 33 euros la noche).

Nos hacen dejar nuestros zapatos en la entrada y nos ponemos unas zapatillas de levantarse que tienen preparadas para los clientes. Entramos todas las maletas pero como es temprano y nuestra habitación estilo tradicional (repetiremos la experiencia de dormir en futones y de usar kimono azul-blanco para andar dentro del ryokan) todavía no está preparada nos vamos al Parque Nacional de Nara, el gran atractivo de la ciudad, ubicado a menos de 15′ caminando.

Dia 3 ¡Adiós Kyoto, Hola Nara!

abril 26, 2010

12 de marzo

Con una enorme pena nos vamos de Kyoto. Nos despedimos de las chicas de la recepción que salen hasta la calle para decirnos adiós.

Llegamos a la estación y desayunamos (un desayuno completo, para 5 personas, nos cuesta 6.072 yens).

Cogemos el tren local para llegar a Nara. El tren es una monada, pequeño como todo lo que hay en japón.

A medio camino Andrés le pregunta al revisor cuanta falta para llegar a Nara. Él, para fortuna nuestra, nos dice que en dos minutos más partirá un expreso desde la misma estación en que nos encontrábamos detenidos (el tren llegó 4 minutos antes, así que tenía que esperar la hora indicada para partir). Como tenemos el JR Pass, podemos cambiarnos de tren sin pagar un yen adicional, y llegar más rápido.