Archive for the ‘Tokyo’ Category

Ueno Park y Barrio Rojo de Shinjuku.

mayo 28, 2010

De Harajuko nos vamos hacia el Parque Ueno en la misma Yamanote Line, pero antes comemos en un restaurante que está justo encima de la estación JR Ueno.

(poner tarjeta pag 120)

El restaurante es acogedor, muy lindo y se come muy bien.

El parque de Ueno es una pasada, está lleno de almendros a punto de florecer. Lástima no haber venido una semana más tarde porque estaría todo florecido. ¡Sería para morirse! Es un parque monumental, hay templos, un pequeño zoo que hemos visto de lejos y un gran lago con patos, gaviotas, garzas y unas barquitas en forma de cisne que se alquilan para dar un paseo por el lago. Durante el viaje por Japón me daba la sensación de que aquí no había gente sin hogar pero en este parque he visto mucha gente que duerme en los alrededores del parque.

Salimos del parque, Andrés se queda por el barrio para hacer unas compras, Rafa y Rut vuelven al hotel no sin antes pasar por la cafetería “Le repas” que está justo al lado del hotel, y Noemi y yo nos vamos a Tomato (la tienda de telas) a comprar; pero como es domingo está cerrado aunque hemos encontrado algún comercio abierto.

Más tarde nos juntamos todos en el hotel y vamos a cenar al restaurante que está al lado. Ya nos conocen y se ponen contentos cuando nos ven entrar. Es un restaurante muy pequeñito, sólo hay tres mesas y algunas sillas en la barra. La cocina está justo detrás de la barra y puedes ver como la hacen. La comida es buenísima.

(poner foto, no hay tarjeta)

Después de cenar Rut se queda en el hotel porque está resfriada y prefiere quedarse durmiendo. Nosotros cuatro nos vamos al barrio rojo. El barrio está en la zona de Shinyuko a dos estaciones de metro del hotel Sakura. Es monumental, edificios altos y en el centro una zona de antiguas casitas bajas y calles estrechas con muchos restaurantes, pachinkos, etc. Empieza en una calle donde hay un arco de color rojo con luces intermitentes. La prostitución apenas se ve, queda bastante oculta ya que está prohibida aunque no determinadas prácticas como masajes, baños, etc.

Ha sido interesante visitar esta zona.

Son las 23.30, hace mucho frío y a las 24 h. El metro deja de funcionar así que decidimos irnos al hotel a dormir.

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Templo Meiji Jingu (Parque Yoyogi)

mayo 27, 2010

Domingo 21 de Marzo

Esta noche ha habido tormenta: truenos, rayos, lluvia y mucho viento. Después de desayunar, por equivocación subimos hasta el piso 7. Parece que las habitaciones son para no fumadores y además hay mejores vistas. Si pueden, reserven en las dos últimas plantas del Sakura.

La nuestra es la habitación 411, en la 4ª planta. Tiene una cama de matrimonio y otra pequeña, una mesita con despertador y una lámpara, nevera, aire acondicionado (calor – frío), lavabo con bañera, un armario pequeño y una gran ventana por la que entra muchísima luz. La habitación debe tener unos 16 m2. La habitación de Noemi y Andrés tiene una cama de matrimonio, lavabo y tiene ventana que da al interior, debe tener unos 9 m2. Para lo caro que es, es un poco pequeño. Pero esto es Tokyo y pedir más espacio o algo más económico, pues no viene a cuento.

Nuevamente salimos hacia Harajuko, pero en vez de ir a la colorida calle Takeshita, nos vamos hacia el Parque Yoyogi. En el corazón del parque se encuentra el imponente templo dedicado al emperador Meiji: El Meiji Jingu. Para llegar a él hemos de atravesar tres inmensos tori de madera, además de caminar un sendero lleno de árboles.

En el templo, de casualidad,  podemos asistir a una boda celebrada al estilo tradicional. ¡Es todo un espectáculo! Hasta los invitados van ataviados con ropa tradicional. El fotógrafo ha estado más de media hora poniendo a los invitados bien colocados para hacer la foto. Luego cruzan todo el templo en lenta procesión, uno detrás de otro, y los guardias “detienen el tráfico” de personas, dando prioridad a la comitiva matrimonial.

A Harajuko es mejor no venir en domingo porque es el día que hay más gente, sobretodo en la calle donde están las tiendas. No obstante, si se animan a caminar entre las masas, pues siempre tendrán la oportunidad de ver a personajes como el siguiente:

Después nos vamos hacia el estadio donde están haciendo un campeonato de Volley. Pero no entramos sólo vemos el ambiente desde fuera. Ya camino de regreso a la estación JR, vamos a la Takeshita Street, a despedirnos de su colorida multitud, tanto de personas como de tiendas:

(poner tarjeta “the world connection” pag 119)

esta tienda que le gusta mucho a noemi, es como kiddy land en pequeñito.

Jardín de Hama-Rikyu, Ginza, Palacio Imperial y Godzilla.

mayo 27, 2010

Al salir de la lonja, y luego de ver tanto pescado, a Rafa le dan ganas de ver el mar. Por ello decidimos visitar el Parque/jardín Hama – Rikyu, el cual está como a 500 metros de la Lonja. La entrada nos cuesta 300 yenes por persona.

(poner entrada pag 108)

Aun cuando está ubicado frente a modernos rascacielos, es un auténtico parque japonés antiguo, con árboles de más de 300 años. Este parque y sus instalaciones fueron construidos hace siglos para le descanso de la familia imperial, pero desde 1945 pertenece al gobierno japonés.

Son característicos de este lugar su largo puente de madera y una casa para tomar el té encima del lago. Los cerezos están a punto de florecer, creo que les debe faltar una semana. Como ya llevamos bastante marcha en el cuerpo, decidimos sentarnos en un banco, descansar y tomar el sol. Hoy hace un día precioso, casi casi hace calor.

Seguimos paseando y llegamos a una parte del parque donde hay un prado de flores amarillas y árboles bonsái a los lados. El parque es una maravilla. Caminando por el parque llegamos a la bahía de Tokio desde donde se ven otro montón de rascacielos.

(poner mapa del parque pag 111)

Damos por acabada la visita y nos vamos hacia el barrio de Ginza, el barrio pijo de Tokio donde hay grandes avenidas ylas clásicas “tiendas de marca” o muy refinadas:  Tiffany (Noemí insiste en que Andrés pregunte cuanto cuesta la joya más barata….), Montblanc, Lladró, Rolex, Ladurée, etc.

Como es sábado, al mediodía cortan la circulación de la avenida y queda como zona peatonal. Como aquí no se descuida nada, hay personal municipal poniendo bancos al medio de la calle….

Salimos de esta zona y nos vamos a comer cerca de una estación JR. Hoy también ha sido una comida buena, nos cuesta 2460 yens. Debo destacar que si no encuentran un buen sitio para comer, se acerquen a la estación de JR más cercana: alrededor de ellas “crecen” áreas con restaurantes, la mayoría con una gran relación precio/calidad..

Una vez almorzados, vamos al Parque de Hibiya, donde reposaremos por un rato. Tengo delante dos gatos a cual más tranquilo, duermen pacíficamente (pronto nos uniremos a ellos, aunque sea por media horita). El parque no es tan grande como el otro pero también es bonito, tiene un pequeño lago, grandes árboles pero se oye un poco el ruido de los coches.

Como son un par de freakis, Noemi y Andrés están buscando (y finalmente encuentran) la estatua dedicada al anti-héroe japonés por excelencia: Godzilla, cuyo “mini monumento” está muy cerca del parque (como no daban con la dirección, le preguntaron al personal que estaba en la entrada del parque, quienes señalaron con precisión como llegar)

Salimos del parque y nos vamos al palacio Imperial del Emperador Hirojito. Por el camino vemos un gran foso en el que hay un par de cisnes, patos y carpas enormes. En realidad del palacio Imperial sólo se ven los jardines porque hasta él no se puede llegar; se ve de lejos, justo para hacer una foto y ya. Justo aquí nos sentamos y miramos la ciudad de grandes rascacielos. La gente que pasea lleva paraguas para el sol. Los turistas son prácticamente todos japoneses, sólo vemos a un grupo que parece de rusos. No hay demasiados europeos en esta época del año.

Acabamos de ver a una pareja que van vestidos con la misma camiseta y a una chica que se le ven las bragas, claro, con esas minis tan cortas! Estar aquí es como estar viendo una película, en un primer plano la gente, en segundo un bosque de bonsáis y por último los grandes edificios.

Ha sido otro día estupendo, todo lo que hemos visto me ha gustado. Ahora estoy cansada y me da pena irme al hotel pero llevamos 11 horas dando vueltas y estamos cansados.

Después de darme una ducha me bajo a la cafetería del hotel y Rafa y Rut se quedan en la habitación. En el bar, para pedir un zumo, le he tenido que dibujar al camarero el bote con la pajita, pero no me ha entendido y me ha dado solo una paja. Le he tenido que señalar el bote para que finalmente me diera el zumo. Me ha costado 300 yens. Lo tengo que pagar por adelantado y encima era de bote…..

La Noemi me ha venido a buscar y nos hemos ido a ver una librería de libros viejos que está en nuestro barrio, Hatagaya. Me he comprado un par por 250 yens. Volviendo encontramos una tienda, como un todo a 100 y lo primero que vemos y compramos es unos palillos de la Hello Kitty. Cuando subo a la habitación Rut me explica una anécdota: Cuando fue a poner la lavadora se encontró con un chico y empezaron a hablar en inglés (Rut como podía, claro) hasta que se dieron cuenta al final que ambos eran españoles…Muy típico!

Noemi y Andrés se han ido a Shinyuku y a su barrio Rojo. Estuvieron en un centro de juegos donde se hicieron unas divertidas fotos usando un Purikura (algo así como el fotomatón japonés; por tanto, muy tecnológico y lleno de colores). Luego jugaron en las típicas  máquinas para sacar peluches. Con la inestimable ayuda del personal (quienes abrieron la maquina un sinfín de veces para dejar los peluches al borde del abismo…vamos, que se caían con el viento…) consiguió ¡¡¡6 Miffys!!. una gran noche!!

(poner foto miffys)

Lonja Tsukiji (El mercado de pescado)

mayo 27, 2010

Sábado 20 de Marzo

Nos levantamos a las 5 de la mañana para experimentar la intensa actividad que caracteriza la lonja del pescado. Después de coger dos líneas distinta de metro (pese a ser las seis, ya estaban llenos de escolares preparados para hacer deporte) nos bajamos en la estación Tsukiji (no hay JR para la lonja, así que el metro es la mejor opción) y nada más salir nos encontramos con el bullicio del gran mercado. Eso si, para llegar al epicentro, hay que caminar unos 400 metros.

Muchísimo movimiento de mercancías y de personas, que transportan el pescado congelado a gran velocidad, tanto con carretillas de mano como eléctricas (cuidado con ser arrollados!!). Pese a llegar temprano, las principales subastas de pescado ya habían terminado. Igual pudimos ver pescados de todos los tamaños, clases y colores. Los más grandes son los atunes (si!! unos atunes como en la vida hemos visto!!), y están súper congelados, de modo que los van cortando con una sierra.

Rafa lo graba todo. Es un poco peligroso, ya que la gente va por su faena a gran velocidad y tú estás molestando. Luego vamos por pasillos más angostos, donde vemos como van matando y cortando los peces. Hay unos tipos que parecen haber nacidos para matar pescados….son unas máquinas. Miren el video:

Al acabar la visita del pescado nos vamos a la lonja de la fruta y la verdura (a 50 metros), donde se pelean las últimas cajas de lechuga y coliflor,  y de aquí nos vamos a comer a unos de los restaurantes de la lonja. ¿Que qué se come en la lonja a las 8:30 de la mañana? Nuestro menú incluía un platazo de pescado crudo (sushi impecablemente presentado), gambas cocidas, arroz con atún cocinado y sopa de miso: Todo muy bueno y por 7575 yens. Deseo destacar que los sushis tienen una cantidad inusual de pescado para nuestro estándar occidental…Noemí casi termina con aversión al pescado, al tener que comerse un plato entero de sushis ella sola….

Recomiendo comprar la cerámica en la misma lonja (tazas tradicionales, bolls, cucharas), ya es el mejor precio que hemos visto, y la calidad es la misma que en las tiendas del centro. El señor de la tienda no habla inglés, así que practiquen la comunicación son señas.

Ahora les contaré la “anécdota de la sal”: A Rut le pidió un amigo que trajera sal de colores (que paracen piedras) con su respectivo rayador. Pues bien, nos hemos recorrido todas las tiendas de la lonja preguntando, como podíamos, si tenían sal y al final sólo hemos encontrado en una tienda una bolsita de sal rosa y la hemos comprado. Estábamos ya hartas de buscar. Entramos en el restaurante para comer y justo cuando vamos a pagar Rut ve la sal con el rayador justo al lado de la caja (por 500 yenes). ¡vaya casualidad! Así que compramos 5 paquetes.

Día de templos y telas: Barrios de Yanaka y Nippori

mayo 27, 2010

Viernes 19 de Marzo.

En el desayuno conocemos a un matrimonio que viene desde Barcelona a visitar a su hijo que estudia en Tokyo: ella es de Zaragoza y quedamos para vernos en Samper de Calanda en Semana Santa.

Como cada día, cogemos tanto el metro como la JR Yamanote line, y nos bajamos en la estación de Nippori, ya que el objetivo de hoy es conocer tanto el “Barrio de las telas” -Carmen es una gran aficionada al Patchwork- como la zona de los Templos. Una vez fuera de la estación, y nada más caminar unos metros hacia la izquierda  (hacia el cementerio; vale decir, en dirección opuesta a las fábricas de tela) llegamos al Barrio de Yanaka, donde nos encontramos con una situación totalmente distinta a la que habíamos visto hasta entonces en Tokyo. Calles estrechas, muchas flores, jardines delante de las casas, y más gente montada en bicicleta que en coches (que pasan sin hacer ruido).

En este barrio hay más de 200 templos, lo que lo convierte en el vecindario con más templos de la capital. En uno de los que hemos entrado nos ha atendido un monje budista que estaba trabajando. Nos explica que cada templo tiene su cementerio; sus tumbas están llenas de flores. Se nota que la gente las cuida  regularmente. Preguntamos lo que vale un mausoleo pequeño: 7 millones de pesetas. Y seguro que el terreno va aparte.

Los cementerios están rodeados por viviendas, tiendas, supermercados…Conviven con mucha naturalidad los vivos y los muertos. Paseando llegamos a la calle comercial del barrio y es una pasada, hay de todo. Puedes comer, comprar ropa y algún recuerdo.

Nos paramos a comer en la panadería/pizzería Atom (según reza su publicidad, su horno está hecho con piedras volcániza del Monte Fuji). La recomiendo. Si pasan por allí, la reconocerán fácilmente:

 

Hacen pizzas que puedes comer recién salidas del horno de diferentes ingredientes ¡y a cuál más buena!

No parece un barrio demasiado turístico; de hecho las tiendas están pensadas para la gente de la zona. Seguimos caminando y encontramos una tienda de comida para llevar. Hacen unas bandejas con diferentes departamentos y en cada uno de ellos ponen un poquito de arroz, salmón, etc. Recién hecho y calentito. Cuesta 280 yens cada una (no se incluye el cubierto).

Al lado de la pizzería compramos como una especie de magdalenas de forma alargada. Hay de diferentes sabores y están muy buenos.

(poner díptico pag 98)

Hay tiendas en las que sólo se venden artículos relacionados con los gatos. Debe ser el símbolo de este barrio, el gato. Continuamos caminando y a la hora de comer compramos un poco de pollo y pizza y nos vamos a comer a un parque que hay en el barrio dedicado a un famoso pintor japonés.

Comemos muy tranquilos, junto  a otros japos que hacen lo mismo. En el parque también hay unas mamás con sus niñas y una abuelita con dos niñas gemelas. Cuando se han acercado, Rut ha puesto a las niñas en los columpios y las columpiaba y Noemi las hacía reír, sobretodo a una de ellas. Y a la hora de irse ésta no quería y se ha puesto a llorar porque no quería irse con la abuela, quería seguir jugando con la Noemi.

Después seguimos con nuestro paseo y vamos a la parte  más comercial y ruidosa de esta zona: la Nipoori Fabric Town. Todo son tiendas de telas, hilos, etc. Y llegamos a la famosa tienda de TOMATO, el principal objetivo de la tarde. La dirección de sus tres tiendas (todas en la misma calle) es:

6-44-6 Higashi Nippori, Arakawaku City (tel 03 3805 2366). Para mayor detalle visiten www.nippori-tomato.com

Luego de un par de horas dentro del edificio de seis plantas (d0nde encuentras estampados de todo tipo, desde muy tradicionales hasta aquellos que incluyen personajes populares, como la Kitty, Doraemon y toda la gama de Disney) , ya hemos comprado un montón de telas para hacer patchwork, a muy buen precio: las de 1 x 50 m. a 100 yens, otras a 240 yens el metro y otras a 1280 yens el metro. Cansados volvemos al hotel y nos vamos a cenar al restaurante que hay al lado que está muy bueno y se come por poco dinero. Dos tazones enormes de sopa con carne, fideos y 3 raciones de Gyozas (que buenas que son!!) nos cuestan 2200 yens.

Ahora estamos en la habitación, yo con el diario, Rut mirando las cosas que se ha comprado y Rafa con su Internet y su televisión (aun cuando no entiende nada, la tv japonesa tiene un efecto fascinador sobre él).

He mandado un mensaje a mi hermana Margarita para que felicite a mi padre (hoy es el día del padre). Son las 21.30 h y nos vamos a dormir que mañana hay que madrugar para visitar el Tsukiji fish market, la lonja más grande del mundo.

Museo Ghibli (Mitaka)

mayo 27, 2010

Jueves 18 de Marzo

A las 8 de la mañana ya estamos desayunando porque a las 10 tenemos que estar en la puerta del Museo Ghibli. Primero cogemos el metro hacia Shinjuku, donde nos cambiamos a la JR Chuo Line. En esta línea continuamos camino hasta la estación de Mitaka, donde nos bajamos. Hay que salir por el Acceso Sur, y luego de seguir los numerosos carteles, nos encontramos con una peculiar parada (con un persona que organiza a la gente en la fila), donde subimos al autobús especial que viaje exclusivamente al Museo (es imposible no reconocerlo con su amarillo intenso y los múltiples dibujos que lo decoran). El recorrido es de unos 1200 metros y se nos pasa volando por la expectativa que tenemos.

El museo está situado en medio del gran Parque Inokashira-Onshi de Mitaka, un parque cubierto de árboles centenarios.

Las entradas (1000 yenes si eres mayor de 18 años) las compramos un par de meses antes del viaje, ya que es la única manera de poder visitarlo. Para entrar debemos ponernos al final de una larga fila de escolares. Algo que podría molestar (ser el último de la fila) nos da una inmensa alegría, por que hemos quedado ubicados frente a las taquillas…¿A que no adivinan quien está detrás de la ventanilla???? (si no adivinan, vean las fotos)

¡Todo el museo es una pasada! Una visita interesante para todos los amantes de:

(poner dibujito, la entrada y la tarjeta de la tienda).

Ya dentro del museo nos entregan la particular entrada (un fotograma de una peli Ghibli) y luego vemos, con detalle, como hacen las películas y como desarrollan el proceso de animación cuadro por cuadro. Sin duda lo que más nos impacta es el Zoótropo/Estroboscopio de Totoro. Si desean verlo, hagan click aquí.

La misma entrada nos da derecho a ver en una preciosa sala el último corto Ghibli: Chu-zumo, que va sobre ratones que practican sumo, mientras los dueños de la casa duermen. No les adelantamos más, salvo que los 13 minutos parecen 13 segundos….te partes de la risa!!. Luego nos pasamos a ver una exposición sobre Ponyo, para finalmente visitar el Nekobasu (¿Acaso pensaban que el otro gran protagonista de Tonari no Totoro se iba quedar sin su lugar en el museo) y la tienda (demasiado pequeña para todo lo que queríamos comprar!)

En el mismo museo hay restaurante pero nosotros preferimos ir a buscar cualquier otro y caminando encontramos uno que es muy acogedor. Además todo está buenísimo. Las tacitas de té son preciosas y el postre….mmmmmh, delicioso!

Aconsejo este sitio aunque es un poco caro, nos cuesta a los cinco 7.450 yens, pero un día es un día.

(poner tarjeta pag. 86)

Salimos y volvemos al Parque Inokashira, que es precioso. Flores de todos los colores y formas. Lo realmente bonito está en el centro del jardín, los almendros en flor de color rosa, blanco y rojo y en las ramas pájaros de diferentes espécies.

Hace un poco de frío pero de momento tenemos suerte, no nos ha llovido ningún día. Con pena, nos despedimos del museo.

De aquí nos vamos a visitar a la única pastelería oficial autorizada de Ghibli, que queda bastante lejos del museo (Para llegar, coged la Keio Line y bajaros en la estación Takaido. Una vez abajo, pregunten por el supermercado Olympic, que queda a 7 minutos caminando desde la estación. La pastelería está casi justo al lado de esta megatienda). Hacen varios tipos de galletas pero nosotros deseamos las que tienen forma de Totoro y están rellenas de chocolate, crema o fresa. Luego de comerlos, concluimos que los de fresa están bien, lo de crema son algo sosos y los de chocolate no gustaron a nadie. Hay muy poca variedad de galletas, pero es una cucada de tienda, llena de cosillas que recuerdan a las pelis Ghibli y la señora es muy amable. En una de las fotos está su teléfono y Horario.

Le pedimos 6 Totoros que tiene que preparar, ya que cuando vamos los está horneando todavía, así que mientras vamos a visitar un templo – cementerio que hay justo enfrente.

El cementerio está rodeado de casas y de grandes árboles. Detrás de cada panteón hay una tablas largas que parecen ofrendas y otros tienen ramilletes de flores que venden en el mismo templo.

Volvemos a la pastelería y ya nos tienen preparadas las magdalenas de Totoro. ¡Qué cosa tan mona! Los Totoros llevan en la cabeza una flor, una hoja (como en la peli) o un sombrerito dependiendo del sabor que sea.  Nos despedimos de la señora y nos vamos hacia el hotel.


Antes de llegar compramos una tacitas monísimas en la estación de Shibuya. Con lo pequeña que es la habitación del hotel, entre maletas, bolsas, zapatos,… parecemos sardinas en lata.

Andrés y Noemi salen a cenar y nosotros nos vamos a dormir. Bueno, Rafa hace rato que duerme.

Barrio de Shibuya

mayo 21, 2010

De aquí continuamos por unas calles que nos van a llevar al centro de Shibuya.

Aun cuando Shibuya es uno de los barrios más modernos de Tokyo, está lleno de pequeñas tiendas y calles peatonales, con flores por todas partes. Solo al acercarnos a su famoso cruce, dejamos atrás las adornos minimalistas, y nuestro ojos comienzan a deslumbrarse con los altos anuncios de neón y las múltiples tiendas. En este punto Rafa, Rut y yo damos por terminado el paseo y nos volvemos al hotel.

Una vez allí aprovechamos para poner una lavadora (250 yens) y secadora (100 yens). En la habitación nos conectamos a Internet un rato. Por su parte Noemi y Andrés decidieron continuar recorriendo Shibuya, volviendo a andar por sus calles pequeñas. Al oscurecer cambia algo la perspectiva, ya que las tiendas, por muy pequeñas que sean, están muy iluminadas. Caminando por esta zona los chicos dieron con una deliciosa creperie, con gran ambiente parisino, pese a que sus dueños eran tan japoneses como un plato de sashimi.

El lugar es precioso, con detallitos por todo el local. Por si desean visitarla, se llama “la fee delice” y esta es su página web. Luego de disfrutar de unas dulces crepes (hacía falta algo de dulce!!), Andrés conversa de cine con los chicos que trabajan ahí. Producto de la conversación, nos vamos del local con la corona que el mismísimo Max ocupaba en “Where the wild things are” (el regalo de la chica se encuentra sano y salvo en Barcelona)

Ya de vuelta en el hotel nos comenta sus aventuras y lugares visitados. Rafa se ha quedado dormido vestido encima de la cama. Aquí caminamos tanto que duerme como una marmota.

Kiddy land y Omotesando street

mayo 21, 2010

Paralela a Takeshita se encuentra la amplia y concurrida Omotesando Street. Para llegar ahí les sugerimos recorrer primero Takeshita en toda su extensión, ya que es un espectáculo que merece ser visto y difícil de describir en palabras (es difícil transmitir la combinación de colores, formas y olores de esta zona). Caminen hasta encontrase con la Meji Street (otra calle amplia), donde han de girar hacia la derecha; en no más de 200-300 metros se encontrarán con el notorio cruce de Meiji Street con Omotesando Street.


Si en este cruce doblan a mano izquierda, rápidamente llegarán a Kiddy Land, uno de los objetivos de nuestra excursión. Es un local de 7 plantas donde venden todo tipo de Marchandising de todos los personajes que puedas imaginar: Hello Kitty, Osos amorosos, Miffy, Snoopy, Playmovil, Lego, personajes de Ghibli, Disney y un laaaaargo etcétera (además de stickers, tarjetas, juguetes, peluches, tasas…uff!!). Esto es para volverse LOCA comprando. Y si no que se lo pregunten a la Noemi!

Rafa ha entrado un rato pero se cansa enseguida y nos espera fuera. Por suerte encuentra a una pareja de Canadá que le explican cosas de Japón.

Casi una hora más tarde nos vamos a comer cerca de kiddy, es un restaurante de dos plantas con mesas de dos o cuatro personas. La comida está buena y nos cuesta a los cinco 3210 yens.

(poner tarjeta del restaurante pag 81)

Seguimos paseando por el barrio. Las casas tienen un pequeño jardín con flores preciosas. Encontramos una de las tiendas que ya habíamos buscado por Internet, es una tienda de lanas, botones, etc. La pena es que sea tan cara! El botón más barato cuesta ¡¡100 yens!!.

Esta es la tarjeta:

Seguimos paseando por la Omotesando donde están las tiendas de grandes marcas como, Chanel, Galliano, Louis Buiton, etc.

Harajuku y la Takeshita Street

mayo 16, 2010

17 de marzo

Catastro de la habitación del hotel: hay secador, zapatillas, toallas (que las ponen limpias todos los días), cepillo de dientes, jabón del cuerpo y para el pelo, conexión a Internet, televisión y nevera. El desayuno está incluido en el precio. Es si, el horario es de 5 de la madrugada hasta las 9 en punto, eso quiere decir que si no despiertas temprano, no comes.

Como ya nos tocó despertar temprano para desayunar, a eso de las 10:00 nos vamos al barrio de Harajuku (han de bajarse en la JR Harajuku Station de la Yamanote Line). Su colorida y angosta calle principal es la Takeshita Street,  donde todas las tiendas son de ropa nueva muy original o de segunda mano, de chorraditas, juguetes o creperías. Es interesante ver la gente como va vestida. Las hay vestidas de “granjeras” con delantales y sombreritos, otras con muchas puntillas y sobre todo con zapatos muy altos y de colores, rosa, rojo,…les sugerimos ir durante la semana, ya que regresamos el Domingo a hacer las últimas compras  y casi no se podía caminar de lo saturado que estaba.

Nos compramos un crêpe con helado de fresa, nata y fresones, buenísimo! (¿ya habíamos comentado la obsesión japo con Paris? Pues les encanta Paris! muchas tiendas traten de tener ese “aire parisino”…algunas realmente lo logran)

Todas las tiendas nos gustan pero especialmente una nos encanta. Sólo está en japón pero también se puede comprar por internet. Esa es su trajeta por si desean visitarla

(poner tarjeta de la tienda pag 80)

Andrés se compra un par de camisetas muy monas (una recuerda al Porco Rosso)

Otra tienda que nos sorprende es una de ropa para perros. ¡Y vaya ropa, parece de bebé! Aquí todos los perros que se ven, que no son demasiados, están super bien cuidados, pelo, ropa,… todo al detalle, como ellas.

Esto es una locura de tiendas y de gente aunque por suerte no se oye apenas ruido, ni siquiera se oyen los coches.

Un paseo por Akihabara y Shibuya, el corazón de Tokyo

mayo 16, 2010

Ya acabados nuestros sabrosos platos de Ramen (la verdad son muy grandes; solo Andrés y Rafa pudieron terminarlos) nos vamos a Akihabara, el mítico barrio tecnológico de Tokyo. Para llegar ahí tomamos nuevamente la Keio New line desde Hatagaya hasta Shinjuku (son solo dos estaciones); en este punto nos cambiamos al tren, y con la JR Chuo Line Local (la de los trenes amarillos) llegamos directamente a la Akihabara Station.

Nada más salir de la estación notamos que todo son edificios altísimos de tiendas y más tiendas de ordenadores, móviles, cómics, pelis, cd’s, manga, hentai, centros de juego (los Sega Center son muy recomendables si les gustan las consolas), etc. Por las calles se observan  las chicas que reparten propaganda de los locales y que van vestidas muy extravagantes.

Luego de dar un vistazo inicial a las tiendas y al barrio, optamos por movernos al cruce por donde pasa más gente del mundo: Shibuya. Para ello volvemos a la estación de trenes y esta vez cogemos la JR Yamanote Line (linea verde) con dirección Shibuya Station.

Como ha anochecido se ven todas las luces de neón. Los coches, que son pocos, apenas hacen ruido, ya que  mayoría son eléctricos. Es curioso.

No me parece una ciudad ruidosa para lo grande que es. Únicamente cuando entras a los centros comerciales las vendedoras parece que están en un mercadillo anunciando cosas.

Cansados de caminar cogemos el JR por última vez (hoy se vence el plazo) y nos vamos al hotel a dormir.