Kiddy land y Omotesando street

mayo 21, 2010

Paralela a Takeshita se encuentra la amplia y concurrida Omotesando Street. Para llegar ahí les sugerimos recorrer primero Takeshita en toda su extensión, ya que es un espectáculo que merece ser visto y difícil de describir en palabras (es difícil transmitir la combinación de colores, formas y olores de esta zona). Caminen hasta encontrase con la Meji Street (otra calle amplia), donde han de girar hacia la derecha; en no más de 200-300 metros se encontrarán con el notorio cruce de Meiji Street con Omotesando Street.


Si en este cruce doblan a mano izquierda, rápidamente llegarán a Kiddy Land, uno de los objetivos de nuestra excursión. Es un local de 7 plantas donde venden todo tipo de Marchandising de todos los personajes que puedas imaginar: Hello Kitty, Osos amorosos, Miffy, Snoopy, Playmovil, Lego, personajes de Ghibli, Disney y un laaaaargo etcétera (además de stickers, tarjetas, juguetes, peluches, tasas…uff!!). Esto es para volverse LOCA comprando. Y si no que se lo pregunten a la Noemi!

Rafa ha entrado un rato pero se cansa enseguida y nos espera fuera. Por suerte encuentra a una pareja de Canadá que le explican cosas de Japón.

Casi una hora más tarde nos vamos a comer cerca de kiddy, es un restaurante de dos plantas con mesas de dos o cuatro personas. La comida está buena y nos cuesta a los cinco 3210 yens.

(poner tarjeta del restaurante pag 81)

Seguimos paseando por el barrio. Las casas tienen un pequeño jardín con flores preciosas. Encontramos una de las tiendas que ya habíamos buscado por Internet, es una tienda de lanas, botones, etc. La pena es que sea tan cara! El botón más barato cuesta ¡¡100 yens!!.

Esta es la tarjeta:

Seguimos paseando por la Omotesando donde están las tiendas de grandes marcas como, Chanel, Galliano, Louis Buiton, etc.

Harajuku y la Takeshita Street

mayo 16, 2010

17 de marzo

Catastro de la habitación del hotel: hay secador, zapatillas, toallas (que las ponen limpias todos los días), cepillo de dientes, jabón del cuerpo y para el pelo, conexión a Internet, televisión y nevera. El desayuno está incluido en el precio. Es si, el horario es de 5 de la madrugada hasta las 9 en punto, eso quiere decir que si no despiertas temprano, no comes.

Como ya nos tocó despertar temprano para desayunar, a eso de las 10:00 nos vamos al barrio de Harajuku (han de bajarse en la JR Harajuku Station de la Yamanote Line). Su colorida y angosta calle principal es la Takeshita Street,  donde todas las tiendas son de ropa nueva muy original o de segunda mano, de chorraditas, juguetes o creperías. Es interesante ver la gente como va vestida. Las hay vestidas de “granjeras” con delantales y sombreritos, otras con muchas puntillas y sobre todo con zapatos muy altos y de colores, rosa, rojo,…les sugerimos ir durante la semana, ya que regresamos el Domingo a hacer las últimas compras  y casi no se podía caminar de lo saturado que estaba.

Nos compramos un crêpe con helado de fresa, nata y fresones, buenísimo! (¿ya habíamos comentado la obsesión japo con Paris? Pues les encanta Paris! muchas tiendas traten de tener ese “aire parisino”…algunas realmente lo logran)

Todas las tiendas nos gustan pero especialmente una nos encanta. Sólo está en japón pero también se puede comprar por internet. Esa es su trajeta por si desean visitarla

(poner tarjeta de la tienda pag 80)

Andrés se compra un par de camisetas muy monas (una recuerda al Porco Rosso)

Otra tienda que nos sorprende es una de ropa para perros. ¡Y vaya ropa, parece de bebé! Aquí todos los perros que se ven, que no son demasiados, están super bien cuidados, pelo, ropa,… todo al detalle, como ellas.

Esto es una locura de tiendas y de gente aunque por suerte no se oye apenas ruido, ni siquiera se oyen los coches.

Un paseo por Akihabara y Shibuya, el corazón de Tokyo

mayo 16, 2010

Ya acabados nuestros sabrosos platos de Ramen (la verdad son muy grandes; solo Andrés y Rafa pudieron terminarlos) nos vamos a Akihabara, el mítico barrio tecnológico de Tokyo. Para llegar ahí tomamos nuevamente la Keio New line desde Hatagaya hasta Shinjuku (son solo dos estaciones); en este punto nos cambiamos al tren, y con la JR Chuo Line Local (la de los trenes amarillos) llegamos directamente a la Akihabara Station.

Nada más salir de la estación notamos que todo son edificios altísimos de tiendas y más tiendas de ordenadores, móviles, cómics, pelis, cd’s, manga, hentai, centros de juego (los Sega Center son muy recomendables si les gustan las consolas), etc. Por las calles se observan  las chicas que reparten propaganda de los locales y que van vestidas muy extravagantes.

Luego de dar un vistazo inicial a las tiendas y al barrio, optamos por movernos al cruce por donde pasa más gente del mundo: Shibuya. Para ello volvemos a la estación de trenes y esta vez cogemos la JR Yamanote Line (linea verde) con dirección Shibuya Station.

Como ha anochecido se ven todas las luces de neón. Los coches, que son pocos, apenas hacen ruido, ya que  mayoría son eléctricos. Es curioso.

No me parece una ciudad ruidosa para lo grande que es. Únicamente cuando entras a los centros comerciales las vendedoras parece que están en un mercadillo anunciando cosas.

Cansados de caminar cogemos el JR por última vez (hoy se vence el plazo) y nos vamos al hotel a dormir.

Nos vamos a Tokyo

mayo 16, 2010

16 de marzo

Dejamos Osaka, con su centro siempre lleno de personas y luces, para comenzar nuestra aventura en el grandísimo Tokyo. Cogemos el tren en Shin-Osaka, y después de una parada en Kyoto, esperamos hasta las 10.40 h para subirnos al tren que llega a la capital. En el andén de la estación está marcado donde va a parar cada vagón, de modo que puedes ponerte de antemano frente a la puerta que te corresponde; evidentemente los asientos son reservados. Dentro del tren una persona pasa vendiendo comida tradicional, caramelos, bebidas, etc.

Tres horas después…¡llegamos a Tokyo!

Salimos de la estación JR Tokyo con destino hacia la estación de metro Hatagaya, ya que  a unos 200 metros de ahí está el Hotel Sakura. Hatagaya es una de las paradas de la Keio New Line, una de las redes de metro privada de la ciudad (en Tokyo existe un metro público y otro privado, que no tienen compatibilidad; es decir, si has de cambiarte de un servicio a otro tendrás que pagar un nuevo pasaje). Por tanto, para poder viajar sin problemas decidimos comprar la tarjeta PASMO, la cual es compatible con todos los sistemas de transporte de tokyo (metro, tren, bus). Comprarla cuesta 500 yenes -pero puedes gastarte ese saldo- y decidimos cargar 2000 yenes más, para evitar acercarnos a los cajeros cada día. Un trayecto corto (3 estaciones) cuesta 110; uno más largo hasta 260 yenes.

Tokyo es mucho más grande que las ciudades precedentes y algo más caro, por lo que la etapa de Ryokan y templos ha quedado atrás. Alojamos en un hotel tradicional, con habitaciones en que es posible moverse.

(poner tarjeta pag 72)

Al entrar a mano izquierda está la cafetería que parece muy bonita y acogedora. Hay unos cuantos ordenadores para que los clientes podamos conectarnos a Internet por 100 yens los 10 min.

Nos dan la habitación 411 y no es muy bonita, por cierto. Da la sensación que le falta un poco de limpieza o quizá sea que le falta una mano de pintura. Además huele un poco a tabaco.

Una vez instalados nos vamos a comer. Salimos a la calle y encontramos justo al lado una oficina de correos, una peluquería y un restaurante en el que comemos.

Yo me pido un tazón enorme de caldo con fideos, pollo, cebolla, medio huevo duro y carne de cerdo cortada muy fina alrededor y como una especie de hojaldre con verduritas dentro. Gran cantidad de comida por 750 yens cada uno. Pueden hacerse una idea del Ramen (que así se llama el plato) aquí. De solo verlo me vuelve a dar hambre!!

Día 6, Hiroshima

abril 26, 2010

15 de marzo

Para viajar a Hiroshima volvimos a utilizar el JR. Si bien no fue necesario reservar pasajes, nos costó dar con nuestro asiento en el tren. La amable señorita del mostrador de JR nos indicó, en su katanizado inglés, que debíamos ir al “seireinzu car” o algo así…ante mi  cara de no entender nada, escribió “sirenze” en el ticket, lo que a mi no me decía nada. Por suerte había personal en el tren que nos señaló nuestro coche al ver los billetes. Lo gracioso es que después de unos 30 minutos de viaje, descubrimos una advertencia en el asiento que dicía “SILENCE CAR”…..así que nos fuimos en el coche en que no se podía utilizar móviles.

Partimos puntualmente a las 8:00 desde Shin-Osaka, y llegamos a Hiroshima antes de las 10:00, luego de unas 3-4 paradas. Antes de caer en los brazos de Morfeo (con tanto silencio a nuestro alrededor no había otra opción…), alcanzamos a divisar el puerto de Kobe.

 

Ya en Hiroshima, preguntamos en la estación central como llegar al Parque de la paz. Solo hay que tomar el tranvía eléctrico. En menos de 15 minutos, y bajo una fuerte lluvia llegamos al Genbuku dome (“Cúpula A  de la Bomba”), único edificio que quedó en pie en toda la ciudad luego de la caída de la bomba”. En ese lugar Noemí estableció contacto con una voluntaria por la paz: Mientras Noe solo deseaba saber donde podíamos comprar un paraguas, lavoluntaria nos hizo un tour gratuito….bajo la lluvia. Nuestra primera parada, a menos de 200 metros de la cúpula,  fue el Hypocenter; la segunda parada fue el Parque Memorial de la Paz, donde -por fin!!- pudimos comprar uno de los tradicionales paraguas transparentes (ver foto).

El memorial está constituído por varios monumentos que reflejan el compromiso de Hiroshima por la paz y la abolición de armas nucleares. Hay una llama que no se apagará hasta que dejen de existir armas nucleares; también está el museo conmemorativo de la paz que recuerda los ataques que sufrió Japón en 1945.

Pero lo más impactante fue el “Monumento conmemorativo por la paz de los niños”. La historia dice que Sadako Sasaki, una niña de 12 años  (que solo tenía 2 cuando tuvo lugar la explosión)  sobrevivió a la bomba, pese a estar muy cerca del Hypocenter. No osbtante, las secuelas de la radiación le produjeron una fuerte leucemia que se manifestó más tarde. Siguiendo el consejo de una amiga del colegio comenzó a hacer grullas de papel para alcanzar las 1000, que según dice una leyenda popular japonesa concedería un deseo a la persona que lo lograse. Antes de fallecer, Sadako llegó casi a las 700 grullas. Sus compañeros de clase comenzaron una campaño, ya no solo para alcanzar las 100 grullas; también para hacer un monumento. Actualmente, escuelas de todo el mundo envían grullas, las que rodean al Monumento, en cuya placa se lee “Este es nuestro llanto. Esta es nuestra plegaria, paz en el mundo”.

Para finalizar el día fuimos a la Isla de Miyayima, lugar donde los ciervos corren libremente por sus calles, mientras la gente se dirige al santuario de Itsukushima a ver su espectacular tori.

Osaka desde el Jardín Flotante

abril 26, 2010

Después de varios transbordos llegamos a la “JR Osaka Station” ¡Esto sí es una ciudad! Gente por todas partes, grandes zonas comerciales, numerosos anuncios de neón, guardias que ayudan a pasar por los cruces más peligrosos y mucha gente en bici por las aceras. Si solo encontrar la salida correcta de la estación fue una odisea!!!

Después de un dificultoso viaje a pie desde la estación (tardamos como 30′ en hacer algo que al día siguiente, con el camino aprendido, tardamos 5′) por fin llegamos al Hotel KINKI. Esta situado en una calle peatonal cubierta, llena de restaurantes, pachinkos y bares de chicas. A pesar de todo es una calle donde se puede ir tranquilo. Nada más llegar nos hacen pagar toda la estancia, 33.200 yens los 5 por dos noches. Las habitaciones están bien, pero son pequeñas. En el baño hay toallas, jabón para el cuerpo y pelo y suavizante. También hay conexión a Internet, nevera y cafetera.

Cuando reservamos las habitaciones. no nos percatamos de que una de ella era para fumadores. Pues sugerimos no reservar habitación para fumadores, independiente de si fumáis o no. El olor a tabaco es pesadísimo y no se quita de ningún modo. por fortuna habían más habitaciones disponibles, así que no tuvimos problema para cambiarnos.

La recepcionista nos recomienda que vayamos a visitar un edificio muy moderno, al otro lado de la estación, donde se puede acceder al “Floating garden observatory”. El edificio se llama 173, como la cantidad de metros que tiene: 143 metros se suben en ascensor y el resto con unas escaleras metálicas colgadas al vacío. Para subir a la terraza pagamos cada uno 700 yens. Ésta es un pasillo circular con muchísima seguridad.

Como llegamos al anochecer vemos toda la ciudad iluminada. ¡Es impresionante! Damos unas vueltas, hacemos fotos y nos vamos.

además se dio la casualidad de que hoy 14 de Marzo es el “White Day”. Es el “día de los enamorados”, pero solo los hombres dan regalos (ya que las mujeres ya lo hacen en el 14 de Febrero), que suele ser un chocolate blanco.

Ha sido bonito llegar tan arriba (incluso se veían los aviones con nitidez) pero es mejor tener los pies en el suelo.

Nos vamos a cenar a la calle del hotel. El sitio está muy bien, os lo recomiendo si vais cerca de la estación del JR.

(poner tarjeta pag. 67).

Cementerio y Templo Oku No In

abril 26, 2010

Para llegar al Templo Oku No In, donde descansa el espíritu de  Kobo Daishi -fundador del budismo shingón- has de atravesar todo el cementerio, incluyendo sus más de 200.000 tumbas y  dos puentes. El cementerio es precioso, lleno de verde, árboles inmensos y muchos monumentos a los muertos. Puedes tardar un par de horas si deseas recorrerlo con calma y disfrutar de los detalles.

El tercer puente es la referencia para reconocer la entrada del templo, un punto sagrado para los budistas. Para pasar por él has de quitarte gorros y gafas y “lavar tu espíritu”. Para ello, primero te lavas las manos con el agua de la fuente que está próxima al puente y luego escoges tirarle agua a una de  las múltiples estatuas de los dioses (se dice que la elección no es casualidad y que ese será el dios que te cuidará).

Una vez dentro, recorremos el templo. Entramos brevemente, ya que estaban de servicio y no deseabamos interrumpir. Por ello, nos fuimos a la Sala de las Lámparas, una casa de dos pisos que está cercana al templo principal. La sala es espectacular. En ella cada lámpara -y hay muchas, desde el suelo hasta le techo de cada piso- representa a una familia, por la que los monjes rezarán eternamente (para ello, las familias ya han dado un “donativo” al templo)

Ya de regreso en el templo, chequeamos internet, nos despedimos de los monjes y comenzamos el viaje hacia Osaka.

Día 5, Ceremonia del fuego en Eko in

abril 26, 2010

14 de marzo


Una de las principales razones que nos llevó a alojarnos en un templo budista es que podríamos participar de las ceremonias y rituales que ellos hacen diariamente. Por ello, a las 7 de la mañana un monje nos pasa a buscar para compartir con ellos los rezos matutinos.

La ceremonia se desarrolla en dos lugares: en la primera sala, los monjes leen y rezan por alrededor de media hora. Las “sutras” o discursos de buda cantados por los dos monjes sonaban más o menos así.

Al finalizar, nos trasladan a una sala mucho más pequeña, donde el fuego es el protagonista. A la medida que el monje lee las utras, aviva las llamas del fuego y aumenta el olor a incienso.

Después nos sirven el desayuno en la misma habitación de ayer y al acabar nos vamos a visitar otra vez el cementerio pero esta vez de día. ¡Es espectacular!

Templo Eko in

abril 26, 2010

Nada más llegar dos monjes nos esperan y nos cogen las maletas. En la puerta nos hacen dejar los zapatos en unas estanterías y nos ponemos unas zapatillas de goma para andar por el templo.

La habitación triple es una sala con un ventanal enorme; en medio hay una mesa bajita con una manta y debajo un calefactor. Después de dejar las zapatillas de goma en la puerta de la habitación, nos sentamos alrededor y ponemos los pies debajo. ¡Vaya invento tan bueno! El monje se sienta con nosotros y nos explica el funcionamiento del templo, la hora de la comida, de la cena y el horario de las duchas. Nos cuenta también que si queremos podemos hacer un tour por el cementerio con un guía y que el monasterio cierra a las 23 h.

Cuando nos quedamos solos descansamos un poco y a las 17.30 h. nos viene a buscar un monje para que bajemos….a cenar!! (es lo que tiene seguir el ritmo de los monjes). Nos llevan a otra habitación y…¡sorpresa! nos han preparado unos cojines en el suelo con unas bandejas con comida típica, perfectamente presentada. Pedimos 4 raciones de Sake, pero solo somos capaces de terminar dos de los botellines.

Después de cenar volvemos a la habitación y a las 19.30 h nos viene a buscar un monje llamado Tamura, junto con otro grupo formado por estadounidenses de Minnesota, y nos lleva hacia el cementerio. Salimos en plena noche, con muchísima humedad pero poco frío. Antes de entrar nos cuenta que hay que purificarse así que tenemos que lavarnos las manos y la boca con unos cacitos que hay. Primero tenemos que enjuagarnos la boca y escupir el agua, nos lavamos una mano y después la otra y tiramos el agua que sobra. Nos cuenta que durante el recorrido hay tres puentes: hasta el primero no pasa nada, en el  segundo hay un pozo y a partir del tercero no se pueden hacer fotos, hay que quitarse el gorro y no se puede fumar.

El camino es empedrado y a lado y lado están las tumbas y pequeños templitos. En total pueden haber unas 200.000 tumbas, entre antiguos samurais y  fallecidos más recientes (en Japón todo el mundo quisiera ser enterrado aquí). Iluminan el camino unos farolillos de piedra que hacen una luz muy tenue. Todo en medio de un bosque milenario. Vemos unas pequeñas figuras de piedra con unos baberos y Tamura nos cuenta que están hechas en recuerdo de niños fallecidos.

Llegamos al segundo puente donde hay un templito y un pozo. La leyenda dice que si te miras en él y no te ves reflejado en el agua te morirás en 3 años. Nadie mira……

En el tercer puente hay como una especie de jaula de madera, con una piedra dentro y un agujero que permite meter la mano. El peso de la piedra representa tus pecados, si pesa mucho es porque has cometido muchos. Evidentemente, la piedra es pesadísima, por lo que a todos los presentes nos costó mucho levantarla. En el fondo este acto nos dice que todo el mundo lleva consigo algún pecado.

Hacemos otra parada delante de una fila de estatuas de budas y Tamura nos hace escoger uno a cada uno. Tenemos que cruzar las manos, inclinarnos delante de él y pedir un deseo. Después hay que coger un cacito con agua y echársela por encima.

Caminando Tamura le cuenta a Andrés que los monjes pueden casarse e incluso pueden vivir  en el templo con su pareja. Le cuenta que 100 días al año no pueden comer chile, pescado, carne, arroz, no pueden estar con mujeres, etc. Se levantan a las 2 de la madrugada y se van a dormir a las 21 h.

Al regresar al templo Rut, Noemí y yo nos vamos a dar un baño. Es una sala con unas 6 duchas y un yacuzzi. Después de ducharnos Rut se va, Noemí se mete en el baño común y yo lo intento pero sólo puedo meter las piernas de lo caliente que está el agua.

Ya con el pijama puesto y con el kimono  volvemos a la habitación y jugamos un rato a las cartas hasta las 24 h. que nos vamos a dormir.

Hacia el Monte Koya (Koyasan)

abril 26, 2010

Desde Nara llegamos a la estación de Shin Imamiya (el trayecto dura 36 minutos), donde cogemos otro tren que nos llevará hasta la estación de Gokurakubashi, ya en el interior de Japón.

Para llegar al Monte Koya decidimos comprar el “Koyasan world heritage ticket”, que incluye en su precio todos los trayectos ida y vuelta desde Shin Imamiya hasta Koyasan, incluyendo los buses y el funicular (abajo describimos con más detalle el modo en que llegamos a Koyasan). Además dan descuentos en algunas tiendas. Estos tickets también los compramos a través de la agencia que también se encargó de que los tuviéramos en el ryokan Yuu de Kyoto.

Mientras esperamos la llegada del tren, probamos helados de te verde y blanco, que compramos en la estación. Ya de camino descubrimos paisajes alucinantes: comenzamos a subir y aparecen bosques y más bosques, de cañas de bambú o de árboles de entre 20 o 30 metros. Vemos saltos de agua, ríos, casitas, templos y más templos. El tren circula por una vía única; por ello cada vez que llegamos a una estación el tren detiene su funcionamiento  por varios minutos, para dejar pasar al tren que viaja en sentido contrario.

He de avisar dos cosas sobre el tren:

a) No tiene baño (como el trayecto dura casi dos horas, pues es sugerible que paséis por el baño en Shin Imamiya, en especial si habéis probado los helados…)

b) Tenéis que ir en los primeros 3 coches, ya que el tren se separa a no mucho de comenzar el trayecto dejando atrás los otros.

Al finalizar el trayecto cogemos un funicular único, que sube un desnivel de 580 metros, con una pendiente sumamente empinada. Alrededor, bosques y más bosques y agua por todas partes….incluso quedan rastros de nieve.

El tren y el funicular están coordinados (como no! si en Japón todo lo tiene todo super organizado!), así que no hay necesidad ni de correr ni de esperar. Lo mejor es coger asiento en la parte central del funicular, ya que es en esa zona donde está el ascensor al salir y te evitas subir muchas escaleras (si se va cargado se agradece).

Una vez arriba cogemos el bus número 2 y bajamos en la novena parada, 10 metros antes del Templo.

Bajamos del bus: ¡Por fin hemos llegado! A la derecha de la parada del bus se encuentra el templo Eko-in, donde nos hospedaremos por una noche para llevar el ritmo de vida de un monje budista. Esto resultará muy sencillo, ya que el Monte Koya es el centro mundial del budismo shingon. De hecho, pese a no tener más de 10.000 habitantes, Koyasan tiene más de 100 templos. Nos comentan en el pueblo que, hasta hace no mucho, las mujeres y hombres corrientes tenían vedado el ingreso al monte, el cual solo estaba reservado para los estudiantes del Budismo. No es de extrañar, por tanto, que casi todos los habitantes estén ligados a los templos y que todo (si, todo) cierre a las 17:00 horas.

Ojo: el check in en los templos se hace solo hasta las 16:00 horas. Así que es mejor salir con tiempo.