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Museo Ghibli (Mitaka)

mayo 27, 2010

Jueves 18 de Marzo

A las 8 de la mañana ya estamos desayunando porque a las 10 tenemos que estar en la puerta del Museo Ghibli. Primero cogemos el metro hacia Shinjuku, donde nos cambiamos a la JR Chuo Line. En esta línea continuamos camino hasta la estación de Mitaka, donde nos bajamos. Hay que salir por el Acceso Sur, y luego de seguir los numerosos carteles, nos encontramos con una peculiar parada (con un persona que organiza a la gente en la fila), donde subimos al autobús especial que viaje exclusivamente al Museo (es imposible no reconocerlo con su amarillo intenso y los múltiples dibujos que lo decoran). El recorrido es de unos 1200 metros y se nos pasa volando por la expectativa que tenemos.

El museo está situado en medio del gran Parque Inokashira-Onshi de Mitaka, un parque cubierto de árboles centenarios.

Las entradas (1000 yenes si eres mayor de 18 años) las compramos un par de meses antes del viaje, ya que es la única manera de poder visitarlo. Para entrar debemos ponernos al final de una larga fila de escolares. Algo que podría molestar (ser el último de la fila) nos da una inmensa alegría, por que hemos quedado ubicados frente a las taquillas…¿A que no adivinan quien está detrás de la ventanilla???? (si no adivinan, vean las fotos)

¡Todo el museo es una pasada! Una visita interesante para todos los amantes de:

(poner dibujito, la entrada y la tarjeta de la tienda).

Ya dentro del museo nos entregan la particular entrada (un fotograma de una peli Ghibli) y luego vemos, con detalle, como hacen las películas y como desarrollan el proceso de animación cuadro por cuadro. Sin duda lo que más nos impacta es el Zoótropo/Estroboscopio de Totoro. Si desean verlo, hagan click aquí.

La misma entrada nos da derecho a ver en una preciosa sala el último corto Ghibli: Chu-zumo, que va sobre ratones que practican sumo, mientras los dueños de la casa duermen. No les adelantamos más, salvo que los 13 minutos parecen 13 segundos….te partes de la risa!!. Luego nos pasamos a ver una exposición sobre Ponyo, para finalmente visitar el Nekobasu (¿Acaso pensaban que el otro gran protagonista de Tonari no Totoro se iba quedar sin su lugar en el museo) y la tienda (demasiado pequeña para todo lo que queríamos comprar!)

En el mismo museo hay restaurante pero nosotros preferimos ir a buscar cualquier otro y caminando encontramos uno que es muy acogedor. Además todo está buenísimo. Las tacitas de té son preciosas y el postre….mmmmmh, delicioso!

Aconsejo este sitio aunque es un poco caro, nos cuesta a los cinco 7.450 yens, pero un día es un día.

(poner tarjeta pag. 86)

Salimos y volvemos al Parque Inokashira, que es precioso. Flores de todos los colores y formas. Lo realmente bonito está en el centro del jardín, los almendros en flor de color rosa, blanco y rojo y en las ramas pájaros de diferentes espécies.

Hace un poco de frío pero de momento tenemos suerte, no nos ha llovido ningún día. Con pena, nos despedimos del museo.

De aquí nos vamos a visitar a la única pastelería oficial autorizada de Ghibli, que queda bastante lejos del museo (Para llegar, coged la Keio Line y bajaros en la estación Takaido. Una vez abajo, pregunten por el supermercado Olympic, que queda a 7 minutos caminando desde la estación. La pastelería está casi justo al lado de esta megatienda). Hacen varios tipos de galletas pero nosotros deseamos las que tienen forma de Totoro y están rellenas de chocolate, crema o fresa. Luego de comerlos, concluimos que los de fresa están bien, lo de crema son algo sosos y los de chocolate no gustaron a nadie. Hay muy poca variedad de galletas, pero es una cucada de tienda, llena de cosillas que recuerdan a las pelis Ghibli y la señora es muy amable. En una de las fotos está su teléfono y Horario.

Le pedimos 6 Totoros que tiene que preparar, ya que cuando vamos los está horneando todavía, así que mientras vamos a visitar un templo – cementerio que hay justo enfrente.

El cementerio está rodeado de casas y de grandes árboles. Detrás de cada panteón hay una tablas largas que parecen ofrendas y otros tienen ramilletes de flores que venden en el mismo templo.

Volvemos a la pastelería y ya nos tienen preparadas las magdalenas de Totoro. ¡Qué cosa tan mona! Los Totoros llevan en la cabeza una flor, una hoja (como en la peli) o un sombrerito dependiendo del sabor que sea.  Nos despedimos de la señora y nos vamos hacia el hotel.


Antes de llegar compramos una tacitas monísimas en la estación de Shibuya. Con lo pequeña que es la habitación del hotel, entre maletas, bolsas, zapatos,… parecemos sardinas en lata.

Andrés y Noemi salen a cenar y nosotros nos vamos a dormir. Bueno, Rafa hace rato que duerme.

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Hacia el Monte Koya (Koyasan)

abril 26, 2010

Desde Nara llegamos a la estación de Shin Imamiya (el trayecto dura 36 minutos), donde cogemos otro tren que nos llevará hasta la estación de Gokurakubashi, ya en el interior de Japón.

Para llegar al Monte Koya decidimos comprar el “Koyasan world heritage ticket”, que incluye en su precio todos los trayectos ida y vuelta desde Shin Imamiya hasta Koyasan, incluyendo los buses y el funicular (abajo describimos con más detalle el modo en que llegamos a Koyasan). Además dan descuentos en algunas tiendas. Estos tickets también los compramos a través de la agencia que también se encargó de que los tuviéramos en el ryokan Yuu de Kyoto.

Mientras esperamos la llegada del tren, probamos helados de te verde y blanco, que compramos en la estación. Ya de camino descubrimos paisajes alucinantes: comenzamos a subir y aparecen bosques y más bosques, de cañas de bambú o de árboles de entre 20 o 30 metros. Vemos saltos de agua, ríos, casitas, templos y más templos. El tren circula por una vía única; por ello cada vez que llegamos a una estación el tren detiene su funcionamiento  por varios minutos, para dejar pasar al tren que viaja en sentido contrario.

He de avisar dos cosas sobre el tren:

a) No tiene baño (como el trayecto dura casi dos horas, pues es sugerible que paséis por el baño en Shin Imamiya, en especial si habéis probado los helados…)

b) Tenéis que ir en los primeros 3 coches, ya que el tren se separa a no mucho de comenzar el trayecto dejando atrás los otros.

Al finalizar el trayecto cogemos un funicular único, que sube un desnivel de 580 metros, con una pendiente sumamente empinada. Alrededor, bosques y más bosques y agua por todas partes….incluso quedan rastros de nieve.

El tren y el funicular están coordinados (como no! si en Japón todo lo tiene todo super organizado!), así que no hay necesidad ni de correr ni de esperar. Lo mejor es coger asiento en la parte central del funicular, ya que es en esa zona donde está el ascensor al salir y te evitas subir muchas escaleras (si se va cargado se agradece).

Una vez arriba cogemos el bus número 2 y bajamos en la novena parada, 10 metros antes del Templo.

Bajamos del bus: ¡Por fin hemos llegado! A la derecha de la parada del bus se encuentra el templo Eko-in, donde nos hospedaremos por una noche para llevar el ritmo de vida de un monje budista. Esto resultará muy sencillo, ya que el Monte Koya es el centro mundial del budismo shingon. De hecho, pese a no tener más de 10.000 habitantes, Koyasan tiene más de 100 templos. Nos comentan en el pueblo que, hasta hace no mucho, las mujeres y hombres corrientes tenían vedado el ingreso al monte, el cual solo estaba reservado para los estudiantes del Budismo. No es de extrañar, por tanto, que casi todos los habitantes estén ligados a los templos y que todo (si, todo) cierre a las 17:00 horas.

Ojo: el check in en los templos se hace solo hasta las 16:00 horas. Así que es mejor salir con tiempo.

El parque de Nara

abril 26, 2010

Lo primero que hay que señalar es que el parque es enorme, y está lleno de ciervos con las astas cortadas para que no hagan daño a las personas. Como caminan libremente entre nosotros, les damos unas galletas que venden en el mismo sitio (cada paquetito sale 100 yenes). Son graciosos cuando intentan coger las galletas del bolsillo, ya que meten sus cabezas y lenguas y cogen lo que pueden (a Rafa le comieron medio mapa…); además si le das la espalda, suelen embestirte suavemente para reclamar tu atención (y comida, claro está). Fue una gran experiencia compartir esta mañana con los ciervos!

Otro gran atractivo del parque son los “monumentos históricos de la antigua Nara”, un conjunto de templos y edificios antiguos declarados patrimonios de la humanidad. Nos hacemos poner el sello que nos cuesta 300 yens, ya que además del sello, nos escriben un mensaje en japonés.

El Templo de Plata

abril 26, 2010

Al acabar la visita, regresamos a la “JR Kyoto Station”, ya que justo al lado de la salida principal se toma el bus -sirven tanto el 5 como el 17- hacia el “Ginkakuji Temple” o Templo del pabellón de plata.

Nos bajamos en la parada Ginkakuji-michi. Si bien el bus no te deja en la puerta del templo, sí te acerca lo suficiente como para no perderse. Una vez te bajas, has de caminar el linea recta por una estrecha calle, con comercios y un pequeño jardín a uno de sus lados; a no más de 300-400 metros está la entrada principal del templo (no recuerdo haber pagado más de 500 yenes por la entrada).

Los jardines están muy bien cuidados. Vamos siguiendo el recorrido y vemos a un señor que recoge las florecillas que caen en el musgo, un pequeño arrollo donde la gente tira monedas para pedir deseos y flores, muchas flores. Es tan bonito que es imposible describirlo.

Al final de la visita encontramos un sitio donde nos ponen el sello correspondiente a la visita de este templo. Por lo visto cada templo posee su propio sello, y la gente suele peregrinar por los distintos templos del país, y en un libro especial (que venden en varios templos)  van “coleccionando” los sellos de todos los templos. De esta manera, el sello del Templo de Plata ha pasado a ser el primero en nuestro diario.

De regreso, bajamos por la calle llena de tiendas; esta vez nos detenemos, compramos algunos regalos (nos encantaron unos “chupa-chups de la suerte”; al abrirlo encontrabas una leyenda que decía tu destino)  y visitamos tiendas de comida.

Al final de la calle encontramos un restaurante y nos quedamos a comer. El sitio es muy acogedor y la gente amable. No tienen mucho surtido en la carta (vamos, que era arroz con algo o algo con arroz!) pero lo que comemos está muy bueno.

Templo Fushimi Inari

abril 19, 2010

Ya visto el Templo Higashi-Honganji, decidimos desayunar en la misma JR Kyoto Station, en una panadería estilo francés. Pese a no ser económica, es recomendable.

Después cogemos un tren local en dirección al “Fushimi Inari Shrine” (es el mismo tren que llega a Nara). En solo 2 paradas (5 minutos) nos apeamos y en unos pasos llegamos al Templo. De hecho, casi solo salir del tren -hacia la izquierda- nos encontramos con un gigantesco Tori rojizo-naranja, que nos da la bienvenida al templo.


Subimos, y ya en el templo (el primero de ellos) vemos más puertas y a ambos lados vamos viendo más templos.

Resulta impresionante adentrarse por las interminables corridas de toris…cuando crees que ya no puede haber más, nace frente a ti otro largo pasillo, solo compuesto por estas puertas naranjas. A medida que avanzamos, se hace algo más pesado el trayecto, ya que vamos en ascenso. Si visteis “memorias de una Geisha”, reconoceréis varios lugares.

A medio camino hay unos pequeños restaurantes con vistas al bosque, en la puerta tienen flores rojas y rosas que parecen campanillas. También en las tumbas ponen flores y muñequitos de cerámica. El templo está muy bien cuidado, perfecto.

Otra cosa que nos llamó la atención fue el gran número de gatos que había; por todas partes te encontrabas uno; es un animal muy querido.

Además de gatos, hay muchísimos toris en miniatura y flores que adornan cada pequeño templo.

Al salir nos hacemos fotos con un grupo de chicas que van vestidas de geishas y son muy simpáticas. Las invitamos a venir a España!

Día 2, Templo Higashi Honganji

abril 19, 2010

Hemos dormido un montón de horas en nuestros futones y ¡qué a gusto!

Salimos a las 9.30 con dirección al Templo Fushimi Inari, para lo cual hemos de tomar un tren local. Antes nos dirigimos a un banco a cambiar los euros por yenes. Como íbamos caminando por la calle Karasuma Dori fue sencillo encontrar uno (esta calle posee varios bancos). En el banco hay muchísima gente trabajando, las chicas van vestidas con uniforme, falda y camisa del mismo estampado pero diferente color -supongo que dependiendo de la sección- y los hombres van todos con traje. Son muy amables (hasta nos han regalado un calendario…)

Para tener un cambio más favorable, en vez de cambiar los euros por yenes en España, hemos viajado con Travelers Checks. Eso si, el banco solo puede cambiar un determinado monto, el cual -en todo caso- es más que suficiente para sobrevivir por un buen tiempo. No tenemos pensado volver al banco hasta llegar a Tokyo.

Por la misma Karasuma Dori, dirección a la estación, nos encontramos con un impresionante templo de madera. Como aún es temprano, y es sumamente llamativo -aun más si consideramos que este es el primer templo grande que vemos- decidimos visitarlo, coincidiendo con una visita de pre-escolares. El templo se llama Higashi Honganji (también conocido como Shinshu Honbyo); es una enorme construcción, y para entrar debemos sacarnos los zapatos (si los niños lo hacen, nosotros también…).

Para los que queráis visitarlo, está a menos de 10′ caminando de la estación central de trenes (JR Kyoto Station) ; si no estáis alojados en esta zona, tenéis que coger el metro y bajar en la Gojo Station. Tratad de ir temprano, e informaos bien de los horarios de lo templos, ya que no es inusual que cierren a eso de las 16:00.